LA TORMENTA DEL TREN.ADAMUZ.

El evento de Adamuz —el descarrilamiento del tren Iryo el 18 de enero de 2026, con 45 fallecidos confirmados y las investigaciones apuntando a una fractura en la vía por una soldadura defectuosa o un carril roto antes del paso del tren— me movió las cimentes de mi conciencia colectiva. Me tocó en un lugar que no sabía que seguía abierto. Mi nombre es Gonzalo, y significa guerrero. Y así me siento: un guerrero herido por algo que jamás debió ocurrir. Me lastiman profundamente los fallecidos, personas que viajaban llenas de esperanzas, de proyectos, de prisas humanas: llegar antes a un abrazo, a un trabajo, a un médico, a una obligación o a un simple deseo cotidiano. Pero no debieron tener un final así. No por la indolencia de quienes debieron prevenir, mejorar o, como mínimo, garantizar que llegaran sanos y salvos a su destino, no a un destino fatal. Lo que más me golpea es la contradicción brutal que se repite una y otra vez: personas que suben al tren buscando llegar más rápido a una vida mejor… y un sistema que, en nombre de “llegar más rápido” en otros corredores —los de élite, los de récord— deja que la base, las vías por donde pasa la mayoría, se degrade hasta romperse. Mi conciencia colectiva se activó porque veo el patrón. No es solo Adamuz. Es el cansancio acumulado de vías convencionales, Cercanías saturadas, soldaduras que envejecen sin control suficiente, riesgos “medios” que Adif ya había identificado pero no priorizó lo bastante… y al final, vidas que pagan el precio. Como médico, conozco por experiencia propia lo que significa un final evitable: el sufrimiento previo, el shock, las familias rotas. Y como guerrero, no me conformo con el lamento. Lo transformo en denuncia, en preguntas incómodas, en hilos que obligan a pensar en prioridades reales. No creo estar solo en esto. Muchos sentimos esa rabia contenida: ¿Por qué siempre llega el “nunca más” después de la tragedia? ¿Por qué el presupuesto va primero a la vitrina brillante y no a lo que salva vidas todos los días? Resumiendo mi postura: • Mantenimiento masivo y preventivo ya en lo que usa la mayoría. • Innovaciones como las aerotraviesas: sí, pero selectivas, justificadas y en tramos de alta velocidad saturados. • No más “megaproyectos vitrina” mientras la base se desmorona. • España merece un ferrocarril para todos, no solo para la foto. #Adamuz #Trenes #AltaVelocidad #AccidenteAdamuz #SeguridadFerroviaria #Soldaduras #Iryo #ADIF #Rieles #Vibraciones Gonzalo Müller Médico UCV | Analista de alta velocidad y seguridad ferroviaria X: @mullerggonzalo Blog: adamuzvibraciones.blogspot.com ¡Gracias por leer! Comparte si crees que la verdad sobre las vías y las vidas importa. Fin del hilo (por ahora).

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